Una de las obsesiones que merodean mi lóbulo occipital, es la incesante y agotadora necesidad de seguirle la pista a la mal llamada sociedad de la información. Uno nunca llega a conocer bien un dato y ya se ha modificado, manipulado y menospreciado por otro dato mejor. Y entre tanto devaneo siempre me queda la sensación de no haberme dedicado a lo que realmente debiera. El kantiano dragón del DEBES, sometido por centenares de minúsculas necesidades inauditas, a cada cual más estúpida.
Y aún así, me da la sensación de estar yendo a alguna parte.
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comprobando comentarios
cc 2
guapoooo!!!!
Que comentario voy a emitir del niño de mis entretelas, por el amor de God, si es que es una preciosidad de chiquillo, y tan lejos.... ah, y no solo el occipital. El parietal, el frontal y todos, todos los lóbulos le funcionan a la perfección.
Phater et magister