"...los miembros del equipo Azul no pertenecían a un sólo tipo, cada uno de ellos era distinto e independiente. Pero a ninguno se le dejaba entrar si no tenía un buen sentido del humor...es decir, el gusto por las ironías de la vida y una apreciación de lo absurdo. También cierta modestia y discreción, amabilidad hacia los otros, un corazón generoso.... tenía que ser curioso, asiduo a la lectura, y convencido de no poder doblegar el mundo a su voluntad. Un observador astuto, alguien capaz de hacer delicadas distinciones morales, un amante de la justicia"
"...lo que estás describiendo es una buena persona. Simple y llanamente"
Esta es una pequeña traducción del libro "la noche del oráculo" de Paul Auster. $0.95.
Hace unos días intentaba clarificar con Federico (mi compañero de piso) si el torrente de información que nos avasalla un día tras otro merece siquiera la pena de ser digerida. Si acaso nos permitiese hacer algo más que tener opinión. Con Auster al menos parece que contríbuimos con esta opinión a ser mejores personas.
Igual que una cierta ética en arquitectura nos ayuda a ser mejores arquitectos, es la falta de estómago la que permite a individuos ejercer de promotores y gentes de negocios.
Es reconfortante redescubrir la lectura en tiempos tan convulsos y acelerados.